El Israel de Dios

¿Qué siente cuando escucha Israel? En el Judaísmo de Jesús, usted debe estar dispuesto a explorar sus sentimientos y actitudes respecto al Pueblo de Dios Israel, del cual formamos parte por medio del Mesías. Sería imposible entender la Escritura y aceptarla plenamente, con unos sentimientos y actitudes contrarios, antisemitas o racistas respecto a Israel, como nación y pueblo. La Escritura fue dada al Pueblo Hebreo y fue escrita en hebreo para hombres de indudable cultura hebrea. En toda la historia muchos han muerto por ser judíos, por tener la fe de Abraham, Isaac y Jacob, la misma que tenía el Mesías, en su ministerio terrenal. Yeshua HaMashiaj nació, vivió, murió, resucitó y volverá como judío, como Rey y Señor de toda la humanidad. A nosotros se nos ha dado el privilegio inmerecido de ser partícipes de ese Linaje Santo. Y si vosotros sois del Mesías, ciertamente descendientes de Abraham sois, y herederos según la promesa (Gálatas 3.29). Israel es la Nación Santa por excelencia. Esto no significa que todos los que tienen nacionalidad israelí, sean santos. La santidad de Israel, tienen que ver con Aquel que le santificó, que le apartó para que le sirviera como nación sacerdotal. Nosotros hemos sido hechos espiritualmente ciudadanos de Israel, con “pasaporte” del Reino de Dios. “En aquel tiempo estabais sin El Mesías, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Pero ahora en Yeshua HaMashiaj, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre de del Mesías” (Efesios 2.12-13). Antes de ser aceptados por el Señor, éramos ciudadanos de este mundo, con las consecuencias que conlleva. Al ser recibidos por el Señor en su Reino, se nos concede la “Ciudadanía de Israel”, propia de los Hijos de Dios. En ese momento nosotros participamos de los Pactos y las Promesas, que la nación de Israel ha recibido. Estábamos sin esperanza, sin Dios y evidentemente sin el Mesías. Solo una nación como Israel, que ha recibido tales pactos y promesas, puede ser considerada Nación Santa, título que ninguna otra puede llevar. El concepto de Pueblo Elegido lo ostenta, de forma exclusiva y a modo de “Divino Título Real”, la nación de Israel. Estamos en una época cuando los acontecimientos mundiales, giran en torno a un pequeño país, hablando en términos geográficos, donde lo que pasa afecta a todo el resto del mundo, evidentemente hablamos de Israel. Son muchas las voces críticas y no objetivas, que justifican todas y cada una de las continuas agresiones de todo tipo que sufre Israel y a la vez también condenan cualquier acción que Israel, como nación soberana, acomete por su defensa, seguridad y la de sus ciudadanos. No hay país que sea más injustamente criticado que Israel. Los enemigos de Israel, no se dan cuenta que en realidad son enemigos de Dios y que cuando se enfrentan a Israel, están enfrentándose directamente con el Creador. Israel es la niña de los ojos de Dios y los que le tocan, están abriendo las puertas del terror sobre sus propios países. Al final de los tiempos Dios juzgará a las naciones en el Valle de Josafat, a causa de los que le hicieron a Israel, a lo largo de toda la historia. “Reuniré a todas las naciones y las haré descender al valle de Josafat; allí entraré en juicio con ellas a causa de mi pueblo, de Israel, mi heredad, al cual ellas esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra” (Joel 3.2). Israel le pertenece a Dios, que la formó para ser luz a las naciones, independientemente de lo que haga o dejen de hace sus legítimos gobernantes. El Dios de Israel, bendice o maldice en relación a lo que se haga con Su Pueblo, esto es una Ley Divina Inmutable, que todas las naciones deben tener muy en cuenta, así como todos los seres humanos en general. Hemos recibido una herencia antisemita de la cual debemos liberarnos urgentemente, examinando profundamente los sentimientos que nos produce cuando escuchamos o vemos algo relacionado con el Pueblo Elegido de Israel y pidiéndole a Dios que nos perdone, sane y libere de todo espíritu y animosidad contra Israel. Si cuando escucha Israel, judío, hebreo, Judaísmo o Judaísmo de Jesús, tiene un sentimiento negativo, busque en su interior de donde viene esa influencia. Afirmamos que del Único Dios Verdadero, de su Espíritu y del Único Mediador entre El y los hombres, no viene dicha influencia. Aproveche que llegan los días de reflexión de Rosh Hashaná y antes de que llegue el Día de la Sentencia Yom Kipur, pida perdón a Dios.